Cuando los datos se ponen al servicio de la tierra

En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, en el sur de Chile, las familias agricultoras conviven desde hace años con una certeza incómoda: el agua que alguna vez definió su productividad ya no llega como antes. La sequía avanza, los ciclos se alteran y las decisiones sobre cuándo sembrar, cómo regar y qué producir se vuelven cada vez más complejas.


Frente a ese desafío, Mayma —con el apoyo de Cisco Foundation— eligió un camino que cruza la experiencia de las comunidades con el poder de la información. En lugar de llegar con respuestas estandarizadas, el programa comenzó haciendo las preguntas correctas: ¿qué saben estas familias de su propio territorio? ¿Cómo puede la tecnología potenciar ese conocimiento en lugar de reemplazarlo?


La respuesta fue construir un entramado de alianzas técnicas y trabajo de campo. Junto a 80 familias agricultoras y con el acompañamiento del INIA Remehue, combinamos visitas prediales y monitoreo participativo con el procesamiento de datos satelitales e imágenes de suelo, una tarea analítica desarrollada con el GEA LAB del IMASL-CONICET. Esta lectura digital del territorio permitió cruzar variables climáticas, hídricas y productivas con una precisión inédita para la escala de estos productores.


Toda esa información se tradujo en algo concreto: una hoja de ruta personalizada para cada agricultor, con recomendaciones basadas en datos reales sobre su predio y su agua. Una herramienta que no cierra con el programa sino que sigue viva en manos de quienes la usan — y que sienta las bases para la próxima etapa: escalar la metodología, incorporar inteligencia artificial y llegar a 160 familias en la región.

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